¿Windows y Android juntos?

La estrategia de la compañía Intel pretende que en el futuro tengamos tablets que combinen los sistemas operativos Windows y Android ¿lo conseguirá?



El mercado de la informática ha dado un vuelco en los últimos años, de estar dominado por los ordenadores de escritorio y los portátiles a pasado a un mundo móvil representado por smartphones y tablets.

Por supuesto, el más perjudicado por este cambio de tendencia ha sido Microsoft y su sistema operativo Windows y a la sazón, su "socio" comercial Intel que ha visto cómo perdía su posición de dominio en el mercado de procesadores hacia compañías especializadas en diseño de procesadores móviles.

Para combatir esta tendencia, Intel ha decidido enfocar parte de su negocio a sistemas que unifiquen tanto Android como Windows en el mismo dispositivo. De por sí no es una idea nueva, pero si Intel está decidido a ello posiblemente veamos sus frutos en los próximos meses.

De hecho, Samsung presentó en junio un sistema con Windows 8 capaz de presentar aplicaciones virtualizadas de Android en modo de pantalla completa. El sistema se llamaba Dual OS, el mismo nombre elegido por Intel para el proyecto.

El comienzo de la andadura de Intel en este mercado parte por la optimización que ha hecho en sus procesadores para trabajar con Android y su campaña dirigida a desarrolladores para crear aplicaciones nativas para sus sistemas.

Sin embargo, el mayor inconveniente puede que venga del otro componente del tandem, es decir Microsoft, que no parece excesivamente contento con este nuevo rumbo. La estrategia de Microsoft pasa por dominar ambos entornos, escritorio y móvil, con el mismo sistema operativo. Para esto creó Windows 8 aunque aún no haya dado los resultados esperados. De hecho, la estrategia es que las aplicaciones desarrolladas para ordenadores funcionen exactamente igual en los tablets y ahí es donde se ha hecho una mayor inversión en los últimos años.

El gran problema, es que si calase la solución de Intel, podríamos ver que sucede el efecto contrario al esperado, es decir, que las aplicaciones Android entren también en el mundo Windows, algo que a Microsoft no le interesa.

Eso sí, no es Microsoft el único malo de la película: a Google tampoco le gusta demasiado la idea y puede que esté considerando no permitir el acceso a sus servicios estrella como Google Play o Google Maps.

Como vemos, algo se mueve en el mundo tablet y no se sabe demasiado bien cuál va a ser el futuro inmediato de estos sistemas pero si las tres grandes empresas están en ello es posible que veamos movimientos en poco tiempo.



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